jueves, 15 de julio de 2010

Luna


Es de noche, miro el reloj digital del coche y observo que marca las 22.37 voy conduciendo por la autopista, detengo la música porque a esa hora de la noche me gusta conducir en silencio, también paro el aire acondicionado y abro las ventanillas del coche. Me gusta el olor y el sonido de la noche. Me gusta conducir por la noche.


De pronto, cuando he levantado la vista hacia el cielo mis ojos se han encontrado con una hermosa y cautivadora luna, entonces me ha dado por pensar en cuantos ojos se han detenido a las 22.37 de la noche a disfrutar del el influjo de la luna.


Es posible que entre tantos ojos se encuentren los de dos personas que se hallan muy lejos la una de la otra. Separados por miles de kilómetros se piensan y extrañan pero que en ese momento a pesar de la distancia que los separan ambos están mucho más unidas que otras muchas que se encuentran juntas físicamente.


También puede darse el caso que esa misma luna y en ese mismo momento la estén mirando dos personas que se abrazan mientras empiezan el ritual de su amor.

Puede ser que la estén mirando dos personas que están discutiendo mientras se despiden y una de ellas llora amarga y desconsoladamente.


Y también ¿por qué no? la está mirando una persona sola mientras conduce por un tramo de autopista a las 22.37 de la noche tras una jornada algo agotadora, pero que al tener la oportunidad de mirar la luna de hoy aprovecha ese momento fantástico que regala la vista y mientras lo hace, ante tan magnífico y deslumbrante espéctaculo nocturno e inesperado se siente invadida por una grata sensación de bienestar, algo parecido a la felicidad.


Vosotros, ¿os parais alguna vez a mirar la luna?




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