miércoles, 23 de junio de 2010

Miedo


Cuando era niña sentía miedo a la oscuridad. Recuerdo cuando visitaba a mi abuelo, su casa era enorme. El sabía de mis miedos a aquellos cuartos de paredes encaladas y techos altísimos, pero aún así no había día que no me enviara a buscar algo. Cualquier excusa era buena para pedirme que subiera arriba y le trajera alguna cosa que según él necesitaba y había olvidado. Yo subía las escaleras de dos en dos canturreando y corriendo intentando disimular. A toda prisa buscaba primero con la vista hasta dar con el objeto que me había pedido y que él tranquilamente esperaba abajo, sentado en una mecedora de mimbre.De vez en cuando giraba la cabeza hacia atrás, porque tenía la sensación de que además de mi alguien mas se paseaba por la habitación.
También recuerdo mis miedos nocturnos, sobre todo cuando me dio por leer a Edgar Allan Poe,me acostumbré a leer por la noche en la cama antes de dormir y lo pasaba fatal, pero la fascinación que sentía hacia ese autor era tal que no podía ni quería dejar de leerle. Cuando terminaba el capítulo que aquella noche tocaba apagaba la luz y escondía la cabeza bajo la almohada.
Aquello ya pasó. No siento miedo cuando leo a Poe o Lautremont, tampoco siento miedo a la oscuridad de una habitación, pero los miedos no han desaparecido, simplemente han cambiado de y aquellos miedos infantiles han dado paso a miedos de adultos y si queréis que os diga la verdad no se cual es peor.