domingo, 13 de junio de 2010

Cesare Pavese






Queda claro, de una vez por todas, que estar enamorado es un hecho personal que no considera al objeto amado- ni siquiera cuando éste corresponde-. Se cambian- también en este caso- gestos y palabras simbólicos en los que cada uno lee lo que tiene dentro de sí y, por analogía, supone en el otro. Pero no hay razón, no hay necesidad, de que los dos contenidos encajen. Hace falta un arte muy particular para saber aceptar e interpretar favorablemente esos símbolos y disponerles la propia vida de manera satisfactoria. Nada puede hacer el uno al otro más que ofrecerle esta clase de símbolos, haciéndose ilusiones de que la correspondencia sea real. Pero hace falta una reserva at the back of on'es head de sagacidad práctica: hay que haber decidido servirse de esta oferta (hecha por necesidad individual del objeto amado) para satisfacer las propias necesidades. Quien haya sido astuto en la adecuación de la correspondencia no sufrirá accidentes, hará que todo suceda según su conveniencia, creará un mundo de cristal en el que disfrutará del objeto. Pero no olvidará nunca que la esfera de cristal es un vacío en el que no entra el aire, y se guardará de romperla en la ingenua tentativa de ventilarla.

Párrafo extraído de El oficio de vivir