viernes, 21 de mayo de 2010

Dino Buzzati


Contraportada

Un amor es una novela de gran intensidad literaria, que absorbe al lector desde la primera página. Narra la historia de un enamoramiento, de una experiencia personal inusitada y turbadora. Si bien por su tema, por su enfoque y por su escenario difiere del resto de las novelas de Buzzati, tiene en común con ellas su calidad, un trasfondo de preocupación ética y una poesía en la que reconocemos inequívocamente a su autor. Cuando se publicó por primera vez en 1963, Un amor se convirtió rápidamente en uno de los primeros «best seller» de la historia de Italia. Esa aceptación por parte del público no ha cesado tantos años después, y hoy sigue siendo considerada como una de las obras maestras de Buzzati. Esta edición ha recibido el Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores en el año 2005.
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Es un libro que desde las primeras páginas te absorbe su lectura, cuenta la historia de un enamoramiento entre dos personas de una manera turbadora y creo que hasta destructiva.
Una novela de calidad como todos los libros que ha escrito Buzzati, pero la trama es muy distinta, a mi sorprendió bastante pues anteriormente había leído El desierto de los Tártaros y estaba convencida de que todos los demás libros seguirían la misma línea


Desconocía que Camus era lector de los libros de Buzzati y también traductor, me enetré cuando leí Un Amor.
Se editó por primera vez en el año 1963 y su éxito fue comparado con El Gatopardo, aún hoy se sigue leyendo y se considera una obra maestra de Buzzati.


El protagonista es un hombre de mediana edad que se enamora de una manera obsesiva de una chica muy joven, él mantiene un continuo diálogo interior y refleja su pasión, drama y fatalidad.
Combina de una manera ágil los temas de conversación hay momentos que son duros y otros habla de una manera poética, hay textos realmente hermosos, que hacen reflexionar, aquí dejo un par de ellos:

"A aquella hora, la ciudad en pleno trabajaba por encima, por debajo y alrededor de él. En la mima casa trabajaban hombres como él y también en la de enfrente y en la viejísima Vía Poppa que se vislumbraba en un claro entre las otras y también detrás, en las casas invisibles, y más allá, entre la neblina, a lo largo de kilómetros y kilómetros. Papeles, archivadores, impresos, telefonazos, recibos, manos ocupadas con plumas, lápices, con un tornillo, una muesca, una suma, un empalme, una soldadura, un extracto de cuenta, un ajuste, una infinidad de hormigas frenéticas sedientas de bienestar y, sin embargo, sus pensamientos - Oh, le daban ganas de reír - en derredor, a lo largo de dichos kilómetros y kilómetros, eran semejantes a los suyos, indecentes y exquisitos, con la misteriosa voz que llama a la propagación de la especie, transcendida en vicios extraños y ardientes - porqué nadie tenía nunca el valor de decirlo? -: pensamientos sobre ella, sobre ella, sobre aquella boca especial, aquellos labios con una factura determinada, con una perspectiva de músculos tensos - ¿recuerdas? -, suaves y fluidos, con una curvatura diferente de todas las demás, con un pliegue, una plenitud, una concavidad, un calor, una humedad, una ductilidad, una depresión, un abismo abrasador. Y los periódicos hablaban de endurecimiento soviético, interpelaciones en la Cámara de Diputados relativas al Alto Adigio, garantías de Nenni sobre la autonomía del PSI, incendio del cine Fianma, crisis de la Junta Regional Siciliana, ¡qué payasada más demencial!"

"Pero después al despertar, esfumados los últimos retazos del sueño, ¡qué sensación de angustia, de condena!. El pensamiento buscaba enseguida en derredor: ¿por qué?. ¿Por qué? ¡Ella! Y entonces el corazón se ponía a latir, el cerebro se llenaba con aquel pensamiento obsesionante, fijo, profundo, que invadía toda la conciencia y la cerraba sin dejar escapatoria. Pensara en lo que pensase -o mejor dicho, intentara pensar- siempre estaba ella por medio, que obstruía la entrada. Se decía: "Es absurdo, no vale la pena, no se lo merece". Sí, sí, argumentos óptimos, todos ellos, pero el día en que renunciara, en que no insistiera más, en que transformase el ansia en dolor lacerante, ¿qué le quedaría ese día?. El vacío, la soledad, la perspectiva de un futuro cada vez más triste y muerto. ¡Dios, ayúdame!"


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(Belluno, 1906 - Milán, 1972) Escritor y poeta italiano que fue uno de los pocos representantes en su país de esa narrativa surrrealista o metafísico-existencial que tuvo en Franz Kafka a su máximo exponente. Tras doctorarse en derecho en la Universidad de Milán, inició en 1928 una extensa carrera de periodista en el Corriere della sera, diario en el que también desarrolló labores de redactor y enviado especial. Más tarde se empleó como redactor jefe en la Domenica del corriere.

Debutó en el campo de las letras con Barnabó delle montagne (1933), pero fue en su segundo libro, Il segreto del Bosco Vecchio (1935), una fantástica presentación de un mundo de gigantes, de animales que hablan y de hechos prodigiosos, donde se hicieron evidentes algunos de los motivos fundamentales de su obra: el gusto por la magia y la alegoría, una inclinación a la fabulación y al romanticismo descriptivo y un clima de leyenda nórdico-gótica.

Un amor, de Dino Buzzati