lunes, 17 de mayo de 2010

Dicisiete de mayo

Querida hija:

Hace días que quiero preparar una carta elegante, con palabras bonitas, pero no se hacerlo, soy una negada para los preámbulos y preliminares, así que escribiré lo que vaya surgiendo.

Hoy hace años que naciste, hoy hace años que fui protagonista de la mayor y mejor expericiencia de mi vida.

Aunque hayan pasado años lo recuerdo como si hubiese sucedido ayer, fue un parto programado, tuve tiempo de preparar todo con tranquilidad, así que a las nueve de la mañana tal como habíamos quedado con el médico entramos al hospital.


Tu padre y yo nos sentíamos nerviosos, agitados yo diría que hasta un poco asustados, pero sobre todo nos sentíamos felices, las personas más felices y sonrientes del mundo .No dijimos nada a nadie, deseábamos que nuestro primer encuentro contigo fuese solo para nosotros, luego ya llegarían los demás. Mi madre se enfadó mucho conmigo, me llamó egoista y soberbia, creo que durante años no me lo perdonó.


Cuando te pusieron en mis brazos creí en todo, en Dios, en la magia, en la felicidad, creí y supe que todo era posible. Nunca he llorado de felicidad como lloré entonces, cada vez que te miraba me decía a mi misma como era posible que ese ser tan perfecto se hubiese formado en mi vientre. Mientras escribo ahora vienen a mi mente tantas imágenes, de tantos momentos. Algunos felices y otros duros, pero en definitiva todos positivos.

Qué fácil ha resultado la vida contigo durante estos años. Qué agradable resulta vivir contigo.

Me has enseñado tanto, que no puedo sentirme más orgullosa. Me gusta parecerme a ti.

Escribiría muchas mas cosas pero prefiero guardarlas solo para mi.