domingo, 4 de abril de 2010

Tala de Thomas Bernhard


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Considerada por el conocido crítico alemán Marcel Reich-Ranicki como una de las veinte obras maestras de la literatura alemana, TALA (1984) es una demoledora invectiva contra el mundo artístico de Viena y, al mismo tiempo, un análisis de la extraordinaria complejidad que caracteriza las relaciones y los sentimientos humanos. 
En esta novela impregnada del inconfundible estilo de Thomas Bernhard (1931-1989), el narrador, invitado a una cena en casa de unos viejos amigos con los que había cortado toda relación, da libre curso a la memoria desde su posición de observador implacable, atrayéndola una y otra vez hacia el presente en un vaivén jalonado de diatribas y reflexiones que se traduce en un reconocimiento irritado y profundo de la infelicidad, de la esterilidad del esfuerzo y de la desesperanza. 




“Solo un estúpido sin carácter puede aceptar una invitación así, pensaba en mi sillón de orejas. Han pasado treinta años desde que te atrajeron a su trampa, pensaba en mi sillón de orejas. Han pasado treinta años desde que te humillaban diariamente y desde que te sometías a ellos de una forma vil, pensaba en mi sillón de orejas, treinta años desde que te vendiste más o menos a ellos de la forma más abyecta".
"Creemos tener derechos y no tenemos ninguna clase de derechos, pensaba. El mundo, todo, es la injusticia. Los seres humanos son lo injusto y lo injusto lo es todo, ésa es la verdad, pensaba..." 

"Las personas se encuentran e inician una amistad, y durante años no sólo mantienen esa amistad, sino que la intensifican hasta romper, y se odian en adelante durante decenios, llegado el caso durante toda la vida, pensaba..." 

"Dependemos durante años de una persona, pensaba, mirando ahora a Jeannie a la cara y dependemos finalmente por completo de esa persona que nos fascina y no sólo estamos a su merced en cuerpo y alma, como suele decirse, sino realmente entregados por completo a ella y, si la dejamos, según creemos y yo creía entonces, estaremos acabados y, sin embargo, un día no vamos ya a verla, no damos ninguna razón de por qué, no visitamos ya a esa persona, y la evitamos desde entonces, empezamos a despreciarla, a odiarla incluso, no la vemos más. Y luego la vemos y se nos produce una horrible excitación..." 

Un grupo de personas que en una época pasada estuvieron muy unidos por algo que tenían en común como es el arte y la cultura se reúnen después de muchos sin verse, la causa de este encuentro es una triste circunstancia que atrae a todos ellos, después de la ceremonia se celebra una cena en el piso de uno de ellos, mientras llegan todos los invitados el protagonista hace un repaso de cómo conoció a toda esa gente, cómo se vio sumergido en un mundo que no era el suyo y el desenlace que tuvo.
está narrado en primera persona, la primera parte el protagonista está sentado en un sillón de orejas, frase que repite hasta la saciedad, después de la cena ya no aparece más el sillón de orejas y va contando cómo han cambiado todos, etc.



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