martes, 6 de abril de 2010

Karmelo C. Iribarren


Esta tarde, en el bar,
me has preguntado
que en qué estaba pensando;
yo te he dicho que en nada,
pero no era verdad.
Pensaba
en alguien que acababa de salir,
un tipo solitario, triste, gris,
como hay cientos en cualquier ciudad;
lo veía cenando unas horas después
en el típico bar desangelado de barrio,
bajo una luz enfermiza, hojeando
quién sabe qué periódicos de ayer.
Sí,
estaba pensando en su vida,
porque podía haber sido la mía.
Y estaba pensando en ti.