jueves, 8 de abril de 2010

Explosión

El hombre no sabía cómo habían sucedido las cosas, estaba aún aturdido, ignoraba como se habían podido precipitar los acontecimientos hasta llegar a la situación actual.

Pero estaba feliz.

Su mundo había experimentado una brusca sacudida, todo quedaba descolocado; él, habitualmente metódico y ordenado casi ni se daba cuenta del nuevo estado de su espacio cotidiano.

Pero no podía pensar.

Intentó analizar los hechos, buscar causas, intentar hallar una explicación lo más racional posible, poder tener unos momentos de calma y tranquilidad para elaborar la estrategia que necesitaría.

Pero únicamente sentía.

Cerró los ojos, respiró hondo y se dejó llevar, sintió como ella se iba fusionando con él, penetrando por todos y cada uno de sus poros, deslizando palabras en su oído, ahogándole en sus ojos que le miraban apasionadamente.

Y supo que la amaba.