lunes, 1 de marzo de 2010

¿Te acuerdas?


Noche de finales del invierno, frío y lluvia. A pesar de que ha transcurrido mucho tiempo ya era mi ciudad amada, la que siempre me ha acogido, en la que me refugio, paseo y disfruto con pasión. Siempre que llego a ella, nada más poner el pie sobre su suelo, me siento embargado por su ambiente, por su olor, único e inconfundible, por sus barrios, por sus parques… por Londres entero.


En los momentos hoy recordados, aún se respiraba la magia de los últimos setenta, vibraba entera, y para nosotros era el signo de la libertad. Y esa noche en concreto nos alojamos en un ínfimo hotel en Kensington, concretamente en Queens’ Gate. Muchos años después me alojaría en otro hotel bien diferente, con encanto especial, que ocuparía el mismo lugar, pero esa es otra historia.


Una vez instalados, nos despistamos del grupo y, como te había prometido, fuimos a que conocieras la ciudad, en un placentero paseo nocturno en el que prácticamente recorrimos todo Kensington y Chelsea, en este último barrio te llevé a uno de mis lugares favoritos de aquellos tiempos, The Blush, donde te inicie en las sesiones de jazz en directo.


No regresamos al hotel hasta bien entrada la madrugada, fatigados pero con una nueva sensación entre nosotros. Llegábamos cogidos de la mano, sintiéndonos unidos, te acaricie la cara, que me pareció lo mas delicado que nunca había tocado, y nos miramos a los ojos. Frente a la puerta de tu habitación vacilamos, no sabíamos que hacer; y sin que llegará a darme cuenta me habías abrazado y estábamos dándonos nuestro primer beso en la boca…, y a la mañana siguiente teníamos nuestra canción, la que sonó durante toda la noche, “Sellado con un beso” de Bobby Vinton”; yo la sigo oyendo, ¿y tu?