miércoles, 31 de marzo de 2010

Si te quedas


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A media mañana se encontraba en el jardín leyendo un libro de tapas duras y letra minúscula, sentada en un sillón de mimbre algo gastado por el tiempo que llevaba al aire libre.
El silencio que se respiraba era absoluto, aunque ella tenía sus propios silencios y gustaba de escucharlos, porque decía que tenían sonidos propios, también afirmaba que sus silencios le sonaba a música, que escuchaba la espuma de las olas, que oía su voz rogándole que le explicara como son sus besos, aunque de sobras sabe que no existe ninguna explicación donde explique eso.
Mientras transcurrían las horas había momentos que hacía acto de presencia la melancolía, la impaciencia y la espera, entonces se apoderaba de ella un estado de agitación que le obligaba a dejar de leer. Se acomodaba algo más en el asiento, entornaba los ojos y de sus labios salía una frase: Estaré esperando tu llegada
De esta manera se fue dejando llevar por su ensoñación.
En la mente se dibujaba una imagen, una escena, una voz que salía de los altavoces anunciando la llegada del tren en breves instantes a la estación.
Una vez el tren se detuvo, por las dos escaleras del vagón bajaba un hombre con escaso equipaje. Caminando ,sus pasos le llevaron hasta terminar mezclándose con las demás personas que llenaban el anden, al salir de la estación el viajero miraba hacia el horizonte y por unos momentos se detuvo para contemplar la belleza que se divisaba en la lejanía, allá muy lejos, donde radica el punto de unión perfecto entre el mar y la montaña.
Ante él se mostraban varios caminos en cada uno de ellos había un letrero indicándole a que dirección llevaba, él dudaba cual de ellos tomar, pero cuando parecía que estaba completamente perdido y a punto de dar la vuelta para regresar por donde había venido un impulso le hizo girar de nuevo sobre sus pasos dirigiéndose hacia un camino que anteriormente llamó su atención por la intensidad de luz y color que le hacían resaltar sobre los demás, se dejó llevar por la intuición y empezó a andar.
Ella, abrió los ojos al mismo tiempo que se incorporaba dejando el libro sobre la mesa de jardín, se levantó y se dirigió hacia la puerta que estaba medio abierta, las miradas se encontraron y se hablaron.
Ella le dijo: ¿vienes para quedarte? si es así, si te quedas, quiero vivir hechizada por ti

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