jueves, 18 de marzo de 2010

El suceso del día

Sería mejor que me fuera a la cama, pero no puedo. Me tiemblan las manos.
Creo que debería escribir una especie de informe. Estoy acostumbrado a hacerlo. Redactó uno a la semana, los viernes por la tarde, para Guillemin, mi responsable. Esta vez será para mi.

Me digo: "Si lo cuentas con todo detalle, si te aplicas bien, al final, cuando lo releas, podrás creer durante dos segundos que el gilipollas de la historia es otro tío, no tú, y entonces tal vez puedas juzgarte objetivamente. Tal vez."

Así que heme aquí. Estoy sentado delante de mi pequeño portatil, el que uso normalmente para el trabajo, oigo el ruido del lavaplatos en el piso de abajo.
Mi mujer y mis hijos están en la cama desde hace mucho tiempo. Mis hijos sé que están durmiendo, mi mujer, seguro que no. Me acecha. Intenta saber. Pienso que tiene miedo porque ya sabe que me ha perdido. Las mujeres sienten esas cosas. Pero no puedo tumbarme junto a ella y dormirme, ella lo sabe. Es necesario que escriba todo esto ahora por esos dos segundos que serán tal vez tan importantes, si es que lo consigo.

Anna Gavalda, "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar"