jueves, 11 de febrero de 2010

Si existes



Dormí poco y mal. Así que me levanté temprano y después de la ducha y del primer cafe me preparé para salir a buscarte.
Recorrí calles que estaban llenas de gente, pero en ninguna de esas personas te reconocí. Entré a lugares en los que habíamos compartidos horas de conversación, confidencias y alguna que otra risa, pero no te encontré.
Caminaba y miraba el rostro de las gente, pero no conseguí ver el tuyo, mis pasos me llevaron hasta el río, cerca había un parque y en él unos bancos.
Me noté cansada, así que me senté en el primero de ellos. Permanecí un rato en silencio, escuchando el ruido que producía la corriente del río. Su caudal había subido de forma considerable debido a las lluvias de los últimos días.
Y estuve pensando que quizá no te encontré porque realmente no existes, que solo has sido fruto de mi imaginación.
Puede que te haya inventado, como esas historias que ya he contado que me invento en alguna ocasión.
Y llego al convencimiento de que si es así, de que si solamente existes en mi imaginación, el mundo donde vivo no es mi mundo.
Que me siento fuera de lugar y me reafirmo en mi descisión, que si es así, prefiero bajar del tren en el que viajo y terminar con todo. Aprender a no reinventar nunca más.