sábado, 6 de febrero de 2010

Sábado


A veces me da por inventar historias, me suele ocurrir en temporadas que atravieso algún bache y el vacío que siento se hace difícil de sobrellevar.
Cuando eso me sucede me asusto, porque tengo la horrible sensación de estar muriendo lentamente, entonces pongo en marcha mi imaginación y empiezo a escribir. Como creo que escribir sobre mí no vale la pena invento y escribo sobre otros, sobre otras personas que creo tienen una vida y mundo mucho mas interesantes que el mío. Aunque escribir e inventar sobre personas imaginarias y ajenas a mí tampoco es algo que me acaba de convencer.

Después de vagar por la casa salgo a la calle, camino, busco un paisaje que me agrade en esta mañana de sábado clara y muy ventosa, mis pasos me han llevado hasta el mismo lugar que voy desde hace años, el mismo paisaje, la misma vista y qué distinta sensación tengo entre lo que veo hoy y ayer
Me gusta venir aquí, y sentarme sobre una piedra (las hay enormes), en el suelo, observar los árboles…pero si me doy la vuelta puedo ver el mar, esta mañana hay bastantes embarcaciones de vela. Es muy bello lo que tengo ante mí; por momentos cierro los ojos y me imagino observando un cuadro de Sorolla o algún otro pintor del mismo estilo. Me fascinan las pinturas de Sorolla y Sisley.
De nuevo me doy la vuelta y dirijo la vista a los árboles, hay de distintas clases, pero a mi me gustan especialmente los almendros, están descuidados, creo que no son de nadie, aunque dicen que todo tiene dueño.
No me gustan los eucaliptos, no me gusta su olor. No me gusta su figura. Tampoco me gusta el color de sus hojas; pero los almendros son hermosos, además están a rebosar de flores.
Y sin venir mucho a cuento se agolpan una serie de reflexiones en mi cabeza.
Es aconsejable destapar sentimientos en solitario, ante una misma, sin vergüenza , abandonarse ante la belleza del instante o dejarse acariciar por el sol, he pensado en no decir nada para hablar todo. He pensado que me gusta mirar en silencio
Y pensado en las historias. En esas historias que nos suceden a nosotros, que son las mismas historias que le suceden a los demás, y he pensado en lo parecidos que somos todos.
Y me quedo un rato más por aquí, observando y pensando en poner nombres a todas y cada una de las emociones que me embarguen.