miércoles, 10 de febrero de 2010

El informe Brodeck


Siento frío. Tengo la punta de los dedos tan áspera y rígida como si fueran de piedra. Estoy en el cobertizo, rodeado de maderas abandonadas, macetas, sacos de simientes, rollos de cordel, sillas desfondadas, de todo un baratillo medio inútil.
Aquí se amontonan los deshechos de la vida. Y aquí estoy yo. He venido adrede. Necesito aislarme para intentar ordenar esta terrible historia.
Pág 54
Nunca se perdía el ahorcamiento matutino. Llegaba caminando lentamente, fresca, con las mejillas todavía sonrosadas por el agua pura, el jabón y la crema; a veces, el viento nos traía su perfume, un aroma a glicinas, que desde entonces no puedo percibir sin vomitar y llorar.
Llevaba ropa limpia. Iba vestida y planchada de manera impecable, y a unos cuantos metros, nosotros, mugrientos y malolientes devorados por la miseria de nuestros harapos informes y descoloridos, el cráneo rapado y cubierto de roña y los huesos tensándonos la piel, pertenecíamos a un mundo distinto al suyo.
Jamás venía sola. Siempre traía en brazos a su hijo, un bebé de pocos meses envuelto en graciosos pañales.
Pág. 62
Me entraron ganas de sonreír. Pero ya no sabía. Los músculos de la boca, los labios y los ojos no sabían sonreír, y los dientes rotos me dolían. Ya no era joven. En el campo había envejecido siglos. Había agotado la cuestión de envejecer.
Pág. 70
Es el sitio ideal para los enamorados y los soñadores. Recuerdo que en una ocasión había encontrado allí al Anderer, un día de pleno verano, el 8 de julio hacia las tres de la tarde-lo apunto todo-, es decir con toda la chicharrina, cuando
El sol parece haber detenido
Su carrera para verter plomo fundido sobre el mundo. Yo iba a coger fambruesas porque, i pequeña Poupecchette le encantan.
Pág. 82

Uno se acostumbra a todo. Hay cosas peores que el olor a mierda. Hay cosas que no huelen a nada, pero corrompen los sentidos, el corazón y el alma con mucha más facilidad que los excrementos.
Pág. 89
Es una de las lecturas que más me han afectado. Recuerdo que no pude leer el libro de un tirón a pesar de que eso es lo que deseaba, porque es un gran libro, una gran historia.
Pero hizo que pensara mucho. Pensar en la barbarie, en que el enemigo puede ser cualquiera y puede estar en cualquier sitio. Pero también me hizo ver que creer en el amor es un antídoto perfecto. El amor fue lo que hizo que Brodeck no desfalleciera durante la guerra
Me hizo pensar y preguntarme hasta dónde es capaz de llegar la maldad humana.
Cómo hay seres que disfrutan viendo sufrir y humillando hasta el límite a los demás.
Este libro fue un gran descubrimiento, anteriormente había leido La nieta del señor Linh y Almas grises, del mismo autor,libros magníficos, pero El informe Brodeck, me dejó sin habla