lunes, 15 de febrero de 2010

Al pirómano de sueños


El paraiso, Bruegel.

Escrito por [Katia]

Al pirómano de sueños
Porque la ilusión debió estallar en azul y no estrellarse ensangrentada contra tu roca.
Había en torno a ti una libélula vaga de una vaga ilusión, parafraseando a Rubén Darío. Yo la eché a volar presurosa y ansiosa. Pero hombre nacido en el desesperenzado mes de enero: lejos de la primavera, lejos del amor, lejos de mí... la recibiste con tan invisible como contundente hacha incendiada de hielo.
Sabías que alrededor te volaba etérea mi esperanza en prodigioso giro, y no pudiste hacer otra cosa que reírte en un dialecto que no es el mío y disparar a su vuelo, ensartándola por las tiernas alas de luciérnaga de luna y plata, y obligándome a hacer un entierro de sueños definitivo.

¿Y ahora te lamentas, tú, hombre, descendiente de soldados fratricidas, rebosante de testosterona, ignorante en amor? ¿Y te gusta ahora deleitarte visitando el cadáver de la ilusión muerta y caída en tierra por tus manos?

Desde mi orgullo meridional de cruz católica y de saeta encarnada de Semana Santa; desde litros de sangre fluyendo sin tregua por arterias y venas de generaciones que en la orgullosa Castilla del Medievo me precedieron; y desde verdes valles encantados del pueblo cántabro de hadas que es también mi origen...
Te grito en silencio:
¡Déjame en paz!

Que ni me sirve tu falsa amistad ni yo soy mujer de dar pena. Que corren siglos de nobleza castellana por mis venas. Que soy andaluza en pie hasta el fin, sanguínea, de sol y viñedos y de oscuros caballos en galope a ras de orillas infinitas.
Dios y los libros son los únicos que se quedan a tu lado cuando los demás se han ido.

Fdo:
La rastreadora de espejismos

_________________