domingo, 17 de enero de 2010

Un recuerdo, un sueño

En el atardecer del domingo surge el recuerdo, despertado por la sensación de calma y tranquilidad; me llega de manera imprevista. Hace ya mucho tiempo y aunque la situación permanece intacta en mi memoria, hoy se ve distorsionada en los que la vivimos; parece que este recuerdo se solapa con un sueño, que con fuerza imprevisible modificara aquel momento; se ha ido borrando tu rostro y en su lugar surge el de “ella”, mi mujer soñada.


Sea como sea, el recuerdo sigue vigente y no me resisto a rememorarlo sin tener lcaro cual es la verdadera protagonista del mismo.


Era otro frío atardecer de domingo invernal, ya prácticamente había caído la noche y estábamos refugiados en un casi vació pub del puerto de Folkestone; allí esperábamos que pasaran las dos o tres horas que faltaban para la salida del ferry que nos llevaría a Ostende. Cuando ya llevábamos casi una hora allí descubrimos en un rincón un viejo y destartalado piano; te acercaste y levantaste la tapa lo que hizo que el camarero que atendía el mostrador te dijera que podías tocar si te apetecía. Sin dudarlo te sentaste y, tras comprobar la afinación, tus dedos comenzaron a interpretar una de las Rapsodias húngaras de Listz (creo recordar que era la número 12). Cerré los ojos dejándome atrapar por la magia de tu música y cuando los abrí note tu mirada fija en mi cara. Me sonreíste levemente y continuaste tocando. Así estuvimos hasta el momento de abandonar el local para embarcar.


Luego vino la travesía; era una noche despejada de nubes y con mucho frío, pero a pesar del mismo decidimos pasar la mayor parte de la misma en cubierta. Nos hicimos con unas viejas mantas de viaje y nos sentamos en unas tumbonas a popa. La mayor parte del tiempo estuvimos sin hablar, limitándonos a contemplar las estrellas que se veían con enorme claridad en un cielo sin nubes. Poco a poco nos fuimos haciendo confidencias, nos dedicamos a exponer sin ningún tipo de ocultación nuestros más íntimos sentimientos y sensaciones. Pero esto es ya otra historia que tal vez recuerde en otro momento, o no.