domingo, 31 de enero de 2010

Luna llena


Esta noche me cuesta dormir, estaba acostada pero me sentía inquieta y he pensado en tomar un vaso de agua y después acercarme a la ventana, así que me he levantado y después de ir a la cocina me he acercado a ella. El suelo está frío, pero me gusta andar descalza, igual que cada noche, separo los visillos y dirijo la mirada al cielo. Es noche de luna llena. Siempre me ha impresionado la luna llena. Miro hacia abajo y observo la calle. No hay nadie, está completamente desierta. Hace algo de viento y bastante frío. Observo que las farolas desprenden una luz bastante pálida. Las noto tristes y algo apagadas como si estuvieran cansadas y apáticas. Me siento un poco triste, vuelvo a mirar el cielo y de nuevo veo las estrellas, estoy segura de que en una de ellas estás tú, pero por algún motivo que no acierto a comprender no te encuentro. No sé qué es lo que me impide ver con claridad.
No hay prisa, así que me tomo el tiempo necesario hasta que veo con claridad.
De nuevo bajo la vista y miro la calle y la veo más larga que de costumbre, miro y no veo el final, esa calle que de día la ando a estas horas tengo la sensación de no haberla transitado nunca.
Y así van pasando los minutos, las horas, esperando ver alguna huella que me lleve a ti.
Imaginando el reencuentro, hablando de coincidencias y viviendo en mí tu recuerdo que siento completamente vivo. Anhelando una casualidad que me lleve otra vez hasta ti.
Y mientras todo esto sucede, sin darme cuenta, mi respiración que hasta hace unos instantes era suave, ahora se agita, mis labios se humedecen y el corazón empieza a latir de una forma alarmante, el pulso se acelera y cierro los ojos. Cuando los cierro se asoma tu imagen ante mi, solo es un sueño, lo se. Pero es tan real…y empiezo a besarte con mi alma. Mi piel llama a tu piel, se reconocen, hablan entre ellas, se aman.
Nuestro beso es infinito, es beso de pasión, es regalo de amor. Somos nosotros impacientes y locos como cada vez que nos vemos. Tus labios en mi boca es como un tornado, me arrancas, me llamas, me acercas y no podemos separarnos.
Y mientras me tomas de la mano me invitas a perderme en tus brazos. Y yo acepto perderme en ellos mientras susurro tu nombre…desearía que al mismo tiempo susurraras el mío ¿lo harás?