miércoles, 13 de enero de 2010

El baile


“Las ampulosas cortinas de lujosa felpa fueron corridas manualmente por el propio Ángel Santiago, la coreógrafa Ruth Ulloa ubicó la radio Zenith sobre una bañadera de la escenografía de Fulgor y muerte de Joaquín Murrieta, y precisó el punto adecuado de volumen para no dilatarse cuando la prima ballerina estuviese dispuesta, el cuidador de autos Nemesio Santelices pudi acrtar con la palanca que encendió hasta la última lágrima de la portentosa lámpara sobre las cabezas del auditorio…

… todos se callaron simultáneamente cuando la bailarina Victoria Ponce se posó delicadamente en el epicentro del foco de luz otoñal, y con el gesto afirmativo que usa una soprano para indicarle al pianista acompañante que ataque, le dio la orden a su maestra de que apretara la tecla de la radio con la música compuesta especialmente para ella por el señor Addis.”

El baile de la Victoria (Antonio Skarmeta)