miércoles, 27 de enero de 2010

Don Juan de Marco



En la vida solo hay cuatro cuestiones importantes: qué es sagrado, de que está hecho el espíritu, por qué vale la pena vivir y por qué vale la pena morir.Solo existe una respuesta: El amor.






¿Has amado alguna vez a una mujer hasta conseguir que rezumara leche como si estuviera dando a luz al mismo amor y sólo pudiese alimentarlo o reventar?. ¿Alguna vez has saboreado a una mujer hasta hacerla creer que podía quedar satisfecha solo consumiendo la lengua que la había devorado?. ¿Has amado de tal modo a una mujer que el sonido de tu voz en su oído provocara una explosión de placer de tal intensidad que sólo el llanto pudiese aliviarla?



">



Toda mujer es un misterio por resolver, pero ninguna mujer le oculta nada a un amor verdadero. El color de su piel nos indica como debemos proceder, si posee el tono de una rosa en primavera, suave y pálida, hay que acariciarla para que abra sus pétalos con el ardor del sol. Y la piel pálida y pecosa de una pelirroja, evoca la lujuria de una ola que rompe en la playa. Removiendo lo que yace debajo y haciendo emerger el espumoso deleite del amor. Aunque ninguna metáfora describe con justicia el hecho de hacer el amor con una mujer la analogía más próxima sería la de tocar un instrumento musical poco común. Me pregunto si un violín estradivariuos siente el arrebato del violinista cuando éste extrae una sola nota perfecta de su corazón.