miércoles, 16 de diciembre de 2009

Momentos



En el mismo instante que le conoció fue consciente que aquello no era posible
Solo era cuestión de tiempo. El tiempo, que es silencioso y cuando decide que es hora de fugarse lo hace de forma rápida y sin hacer ruido.Y aunque intentó atraparlo no fue capaz. Es algo parecido a jugar con la arena entre los dedos.
Supo que esa relación era un punto y seguido en sus vidas, algo que cuando llegara a su fin no costaría demasiado; apenas unas frases, unas cuantas palabras mal disimuladas, quizás un poco de consternación al principio y poco más.
La casualidad desempeñó un papel importante en ese primer encuentro.
Con la seguridad de que todo sería muy breve, apostó por esa brevedad.
Apostó por abrazos imaginarios, sabiendo que en poco tiempo esos abrazos perderían fuerza y que en apenas unos meses estaría fuera de su memoria, su presente ya no sería ella, no la nombraría y cada uno seguiría su camino.
Después del adiós, cuando fueron pasando los dias el vacío se hizo mucho más intenso, duro, latente, injusto, por momentos insufrible.
Y hubo momentos en los que quedaba quieta, completamente inerte, pensando
cómo puede afectarle tanto esta situación por la que atraviesa, por qué hace que se estremezca y se conmueva a pesar de haber transcurrido ya tantos dias.
Siente sobre ella como si una catarsis cayera sobre sus hombros.
Duda, recapacita y llega a la conclusión de que todo esto que le acontece, que tanta desazón produce en su estado de ánimo quizás no es el final de algo, a lo mejor todo se trata de un principio...y por fin decide aferrarse a esa ilusión...