lunes, 28 de diciembre de 2009

Hacia la boda.- John Berger



Escucha, Marella, escucha lo que dice Gino en una carta que me ha llegado esta mañana:


Me he puesto la camiseta de Vialli porque me dijiste que era tu futbolista favorito. ¿Vamos a la playa el jueves que viene?
Te veo todo el rato Ninon. Monto el puesto en la Piazza Marconi y te veo al otro lado de la gente que llena el mercado. Yo estoy en Parma y tú estás en Modena, y te veo cuatro o cinco veces al día. Reconozco tu codo y la forma que tienes de pasar el brazo bajo el asa de tu bolso blanco, y ese vestido de seda china arrugada que te pones a veces y que tiene llamas anaranjadas en la cadera izquierda. Te veo porque te has metido bajo mi piel.
Ayer, domingo, vendí cuarenta y tres camisetas Ricci. Un buen día. Hice un millón y medio limpio. Un mes entero así, me dije, y vamos y nos compramos billetes de avión para ir a París.
Te quiero.-Gino


Rompí la carta, Marella, y la tiré por el váter. No desapareció enseguida. Los trozos de papel se quedaron flotando.

Hacia la boda, de John Berger