lunes, 19 de octubre de 2009

Tuve un sueño



Hola cariño.
Hacía tiempo que no escribía, no porque no tuviera nada que decir, que si que tengo y mucho. Quizá ese sea el problema, tengo tanto por decir que una vez estoy preparada ante el teclado, le miro y mi cerebro queda colapsado y los dedos de mis manos paralizados.
No consigo unir ni una sola frase, ni una sola palabra que sea sostenible.Coherente. Pero es que ayer tuve un sueño. También hacía mucho que no soñaba o por lo menos no recuerdo haber tenido ninguno.
El sueño empezaba con tu llamada telefónica.
Por la mañana me llamaste para hablar. Quedamos en tu casa a una hora de la tarde, con suficiente tiempo de antelación, (ya sabes que no soporto la impuntualidad) una vez preparada salí de casa con la idea de ir paseando, hacía viento pero la tarde era luminosa.
Bajé toda la calle, como te digo hacía viento y eso hizo que las hojas de los plataneros ya empezaran a caer. Era una tarde tan bella que si mis posibilidades me lo hubiesen permitido habría añadido alguna hora más.
Cuando llegué a tu casa llamé al timbre, pero no respondiste. La puerta estaba entornada. Abrí suavemente mientras te llamaba, pero seguías sin responder. Al llegar al salón mis ojos se dirigieron hacia el sofá. Allí estabas tú, tendida, callada, con los ojos abiertos pero sin expresión alguna.
Me asusté. Me asustaste. Tú eres una persona alegre, tu mirada lo dice todo. Ayer no decía nada. Eso fue lo quede verdad me alertó. Fue un aviso de que algo no iba bien.
No respondías a mis preguntas. Yo te preguntaba quién te ha hecho daño, pero mirabas hacia mí sin responder. Tampoco llorabas. Cuando eras pequeña eras muy llorona. ¿Recuerdas el primer día que te llevé “al cole de los mayores”? Temblabas abrazada a mi.Te pregunté ¿Qué te pasa?,¿ por qué estás tan callada, acaso no te gusta este cole? Tú, mirándome respondiste: Sí que me gusta mami, pero estoy un poco nerviosita. Dios… te comí a besos.
Parece, como si no hubiese transcurrido ni dos días de todo aquello. Lo recuerdo tan bien que incluso puedo oler la colonia que por aquel entonces utilizaba para ti.
Siempre nos ha gustado ir perfumadas. Siempre nos ha gustado cambiar de perfume. Siempre has tenido el sentido del olfato muy desarrollado.
…pero volviendo al sueño…me asusté mucho, porque intuí el daño que alguin te había ocasionado, aunque exteriormente no se te veía herida alguna. Yo quería abrazarte, pero no podía, por más que lo intentaba una fuerza extraña impedía que llegara a tu lado. Tú, continuabas seria, sin llorar, pero muy triste. Rota. Inamovible.

Al despertarme tuve una pésima sensación, un gran malestar. Aunque el hecho de comprobar que todo fue un sueño y que tú no habías sufrido ningún daño fue maravilloso.
Estuve todo el día feliz por ti y todo el día con un gran desasosiego por mí.
Porque tras despertar, ducharme y tomar el café vi claramente que la que estaba tan dañada en el sueño, en ese sofá no eras tú. Tras pensar un rato caí en la cuenta de que el sofá que ví no era el tuyo sino el mío.

Un abrazo
Te quiero