jueves, 22 de octubre de 2009

Maria de Molina



















Señora de Molina:
En verdad sois más párvula e ingenua de lo que nunca pensé. No acaban vuestros problemas en los enemigos mencionados, pues hay otros que al parecer ignorais. El papa Nicolás IV ha muerto y, como sabréis, el rey Felipe de Francia ha nombrado sucesor a Bonifacio, el octavo pontífice de este nombre desde el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. No será difícil que el papa obedezca al rey de Francia, ya que se sienta en el trono de san Pedro gracias a él.
Se comenta que quizá el nuevo declare nulos todos los actos de su predecesor y no sería difícil meter en la misma terna el documento que hizo válido vuestro matrimonio con Sancho. Más si consideramos que el legajo era falso de antemano.
¿ Os extrañais? Pues sabed que vuestra dispensa matrimonial fue trucada por vuestro mismo marido.
Andaos con cuidado porque, sin duda, los dos están muy hermanados. ¿ Sabeis que corre el rumor de que el nuevo pontífice le está tan agradecido al rey, que, si éste se compromete a terminar con los poderosos templarios, él canonizará a su antepasado el rey Luis de Francia? Ya veis cómo son las cosas, aquí todos quieren que el que fue mi suegro, Fernando, sea santo y en Francia se nos adelantan, como siempre. Tal y como os digo,tendremos antes un san Luis de Francia que un san Fernando castellano; el salvador de la herejía en Sevilla, el vivo reflejo de la madeja de "no más dejado" no será santo hasta que el francés lo consiga antes. Divago a sabiendas de que esto último no es lo que os inquieta. ¿ Pensais que estoy loca? Hablándoos de santos cuando la legitimidad de vuestro matrimonio e hijos está en entredicho.
¿ Quereis saber más al respecto? Pues preguntad al fraile que falsificó el sello y el lacre ponfifical. Creo, María, que por mucho que os resistais a ello, para el sumo pontífice vivisteis una cohabitación ilícita con aquel al que llamasteis marido. Vuestro contubernio dará mucho de qué hablar a nuestro sucesores. Para el Vaticano, Sancho vuelve a ser recordado como bígamo, incestuoso y un rebelde insolente hacia el que fue su padre, don Alfonso. Os estaréis preguntando el porqué de la mentira de Sancho. Es Sancho, mi hijo, no quiso defraudaros en este vuestro deseo y ordenó falsificar la dispensa con la que soñábais. Supongo que, llegado este momento, estaréis a punto de romper este pergamino. Cuando lo hagáis, recordadme, porque estaré disfrutando en la distancia con vuestro dolor.

Violante, reina de Castilla.

" María de Molina " ( Almudena de Arteaga )

Gracias Cape