jueves, 15 de octubre de 2009

Desaparición



Recuerdo que cuando me llamaron para decirme que te habías ido pensé "otra vez", y no quise profundizar demasiado en aquella voz entrecortada que parecía diferente y no otra vez sino "esta vez". Pensé entonces en tomarlo como una broma y me permití incluso gastar algún que otro chiste que más tarde resultó de mal gusto y que dejé de hacer al tiempo en que dejaba también de fingir. El segundo día empecé a pensar en serio que todo era cierto y con prudencia fuí abriendo los ojos. El tercer día comenzaron las dudas, dejé de bromear, perdí el sentido del humor, empecé a preocuparme, los nervios se estaban apoderando de mi. Recuerdo bien la noche del cuarto día porque todos caminábamos en silencio por la playa, tu playa, íbamos hasta el final y volvíamos, asi una y otra vez hasta que nos sentábamos frente al mar, tu mar ,y le cuestionábamos al horizonte enigmas de dificil solución. Fue aquella noche cuando apareciste tras de mi para decirme que dejáramos de buscar, que ya estabas aqui. Sólo yo te oí. Puede que fuera un sueño, vencida por el agotamiento y la tensión de las horas y los días pasados, pero lo fuera o no, lo cierto es que al día siguiente apareciste al fin.

Debes saber que yo también me perdí,pero volví a encontrarme. Salí del refugio equivocado del dolor que nunca pronuncié y recordé una y otra vez el consejo que siempre me diste: sé tu misma. Y he vuelto a serlo, porque si me pierdo a mi misma, te pierdo a ti conmigo, tan dentro te llevo.
Hace unos días he asistido a la inauguración de la plaza que lleva tu nombre, sólo estuve diez minutos, sabes que no me gusta la multitud. Descubrieron un busto, destaparon una placa, apareció tu rostro y tu nombre. Bajé a la playa y paseé contigo, lejos de los familiares, de los amigos y sobre todo lejos de los políticos que se prestan a la foto con su correspondiente lacito de colorín.
He desafiado al mar haciéndole frente y ya no le guardo rencor sino que siento indiferencia. Esta carta no es sólo para ti, es para todos aquéllos que no regresaron, para todos aquéllos que como los grandes tesoros, descansan en el fondo del mar.

Gracias Sunrise