lunes, 8 de junio de 2009

Nuestros besos




Es domingo por la tarde. He terminado de comer, la puerta del patio está abierta. Las ventanas de mi casa siempre permanecen abiertas, tanto de día como de noche.

Extiendo el toldo del patio justo hasta cubrir una parte de él, solo parcialmente, me gusta levantar la vista y ver cómo se mueven las hojas de los árboles, tengo la sensación de que ese balanceo es su forma de bailar, también me gusta ver el cielo. Hoy hace un poco de viento por eso cuando miro hacia arriba veo las nubes correr.

Me acomodo en la tumbona de color verde en posición bastante inclinada y cierro los ojos.

Hasta mi llega el sonido de el viento ahí arriba y el sol se entretiene en filtrarse por cada poro de mi rostro, me encanta esa sensación.

Oir el viento es una maravilla, es un susurro agradable y sensual que entra por mis oidos y se extiende por todo el cuerpo.Intento dormir un poco, pero mientras llega el sueño me sumergo en mis pensamientos y en décimas de segundos me encuentro a muchos kilómetros de mi casa.Inicio un viaje en el espacio y tiempo, me muevo de manera ágil.

Me propongo saltar y al mismo tiempo me pregunto hasta dónde será capaz de dar ese salto. ¿Qué tipo de impulso tomaré?Me dirigo hacia la nada con el fin de encontrarme contigo, no hace mucho de todo esto y sé que faltan cosas por llegar, pero a pesar de todo eso siento que ya habitas en mi.Mis ojos continuan cerrados y pienso en ti.

Mientras lo hago siento cómo mi cuerpo se transforma. La respiración hasta ahora pausada se agita. Mis labios laten de forma apresurada. Mi cuerpo reacciona . Tu imagen se hace presente, pienso en tu boca y pienso en tus besos.Besos del cuerpo, besos del alma.

Me dejo llevar en este paisaje de palabras, deseo que la prolongación de mi ser llegue hasta ti. Dejaré la puerta abierta para cuando llegues y si te asomas, antes de entrar verás luz , verás amor, verás deseo.

Si miras detenidamente te encontrarás con mi alma, puedes abrazarte a ella porque yo quiero abrazarme a ti, y quiero que los dos permanezcamos abrazados sumergidos en un paisaje propio en el que solo quepamos tu y yo.

Porque en estos momentos no necesito nada más.