viernes, 5 de junio de 2009

Atrapar el momento


























Espero que con esta carta entiendas algo más sobre mí.

Iré escribiendo letra a letra y cuando le encuentre sentido las uniré entre ellas como si estuviera encajando las piezas de un gran puzle.


Estoy convencida de que la vida se compone de momentos que solo nosotros eligimos la forma de vivirlos. Si dudamos se nos escapan. Los momentos no se detienen por muy mágicos que creamos que son en un momento determinado de nuestra vida, por mucho que deseemos compartirlos con la persona que nos atare.

En cuestión de milésimas de segundo desaparecen, nadie puede atraparlos, aunque desemos guardarlos y llevarlos siempre con nosotros. No es posible. Los momentos solo pueden vivirse y recordarse, jamás atraparlos.

Hoy me siento triste, con sensación de impotencia y vacío, también con un poco de enfado conmigo misma al no saber cómo atrapar el momento soñado.

Y mientras escribo me pregunto ¿cómo puedo describir fielmente el último momento no vivido, que pudo ser, y, que retengo en mi mente?Es malo cargar a la espalda situaciones que no aceptamos y así no ver la capacidad que tiene de dañarnos.

Dejamos escapar momentos, decidimos aplazarlos y dejarlo para más tarde, pero eso es imposible, una vez han pasado ya no vuelven ni se pueden vivirr de la misma forma, todo es irrecuperable.


Las preguntas que no respondimos quedan perdidas y suspendidas en el aire, en un limbo un espacio en blanco que jamás volverá a llenar nuestras vidas con ese momento que imaginabamos sería maravilloso y desosos por compartir con la persona que en ese momento nos acompaña.


Se que mi tristeza será momentánea y dentro de unas horas dejaré de sentir este abatimiento de ahora, todo sirve, todo es útil y la tristeza de ahora me ayuda a saber escucharme.

A veces creo que mi mente es como un pozo sin fondo, en ella se acumulan tantos pensamientos que quedo sin energía para poder razonar.

Me producen intoxicación pero al mismo tiempo y de la misma forma también adicción hacia ellos, así que no puedo separalos de mi mente y cuerpo.

Tomo conciencia de ello y comparo en qué grado me ayuda o destruye. Yo misma me sorprendo pero aún así no puedo cambiar mi manera de ser. Quizá ser de esta forma no me lleve a obtener un gran éxito personal.

Quizá no me lleve a tener un gran porvenir disfrutando, amando, compartiendo y al mismo tiempo siendo correpondida.

Quizás mi manera de pensar y actuar siguiendo las pautas que creo coherentes es lo que impide que sea feliz.

Quién sabe...pero soy así