viernes, 8 de mayo de 2009

Olores y Sonrisas





Creo que aunque a lo largo de nuestra vida pasemos por experiencias similares, incluso idénticas a otras que hayamos vivido anterirmente, siempre existen algunas que son como la primera vez. Unicas. Por es vale la pena estar preparada y abierta a nuevas sensaciones.
Me gusta el mes de Mayo, si pienso en cosas importantes que han sucedido a mi vida la mayoría de ellas han ocurrido durante ese mes.
Ayer hizo un día bastante caluroso, salí a pasear, me dirigí a unos de mis sitios preferidos; está muy cerca de mi casa. Pero cuando necesito pensar siempre me dirigo allí.
Estaba anocheciendo cuando salí del trabajo. Llegué a casa y me cambié de ropa y calzado. Mi perro cuando ve todo ese ritual empieza a mover la cola como loco pués sabe que hay paseo a la vista. Es muy listo mi perro (como todos supongo). Salimos tranquilamente y cuando llegué al bosquecillo que he mencionado un poco más arriba se apoderó de mi un aroma que hizo que me detuviera durante unos segundos. Es fantástico esto de los olores, son poderosos, los notas cierras los ojos y te llevan donde tu quieras. En este caso no me transportó al lugar sino que lo hizo en el tiempo. Hace mas o menos un año por estas mismas fechas sentí por primera vez ese poderoso y embriagador olor, supongo que ya lo había percibido muchas veces, pero en aquellos momentos fué distinto. Especial.
Ayer volví a detenerme. Cerré los ojos y te vi. No me costó demasiado, ahí estaba yo frente al árbol, ahí estabas tú en silencio mirándome. Cerré los ojos y de nuevo te escuché
Y recordé lo que me contabas sobre animales. Recordé lo que me explicaste sobre plantas.Recordé lo que me explicaste sobre la belleza.
Abrí de nuevo los ojos y retorné a la realidad del momento, pero continué pensando que tampoco hace falta muchas palabras, que vale la pena conseguir la mágia de las miradas porque con ellas nos lo podemos contar todo

Y doy gracias por sentir de nuevo cosquillas en el estómago. No vale la pena entrar entrar en detalles. Sí vale la pena seguir mirando hacia delante