lunes, 30 de junio de 2008

Vivencias

[por Sarah]

Al principio no quise saber nada de ti, te acuerdas?

Te miraba pasar a mi lado y ni siquiera te veía. Estaba ocupada viendo otras personas, otros paisajes, otras vidas. Ni siquiera sabía si habías estado o no.

No sé qué ocurrió, ni cuándo. Pero un día me encontré preguntándome quién eras. Luego, tal vez días, tal vez semanas más tarde, te hablé. Lo reconozco, como quien hace un favor. No me siento orgullosa, pero no voy a mentirte, eso sabes que no. Y tú, con tu encanto habitual me contestaste.

Así seguimos durante un tiempo. Hasta que un día tuviste que ausentarte durante una temporada. Imagina mi sorpresa cuando me di cuenta de que echaba de menos tu presencia, miraba nerviosa a mi alrededor para saber si habías vuelto. Y si, para ver si todavía me seguías hablando.

Volviste y mi mirada no era la misma. Demasiado tarde me dí cuenta de que te habías colado en mi vida y que ahora había un hueco en ella que era tuyo por derecho propio.

Y poco a poco, sin saber cómo, has conseguido que te espere, que te eche de menos, que te busque, que quiera que me cojas de la mano y me lleves a dar un paseo. Incluso que lo confiese.

Gracias.